En México hay un debate que a veces se disfraza de “opinión” pero en realidad es una pelea por derechos humanos básicos, que las infancias trans existan en paz, sin violencia, sin “correcciones”, sin burocracias que las borren. No son una moda, no son un tema de “ideología”: son niñas, niños y adolescentes que como cualquiera necesitan escuela segura, salud digna y un Estado que no les ponga trabas para el acceso a una vida digna sin peritajes o burocracia normativa.

Lo que dicen los datos (y lo que ocultan muchas instituciones publicas y privadas)

México tiene un problema serio de información sobre las infancias trans (porque muchas instituciones ni siquiera se atreven a nombrarlas), pero sí hay señales contundentes. La ENDISEG 2021 de INEGI estimó que 0.9% de la población de 15 años y más se identifica como Trans+, equivalente a 909 mil personas. Eso no habla de “rareza” o de una » ideologia de género» : habla de una realidad social amplia, visible y profundamente distorcionada por grupos de ultraderacha y fanatismos religiosos.

en las escuelas, el golpe es directo: un estudio citado por UNESCO reporta que en México 75% de estudiantes LGBTI vivieron acoso verbal e insultos, y 66% de estudiantes trans dijeron haber sufrido bullying. O sea: para muchísimas infancias, la escuela que debería proteger se vuelve campo minado de ataques fisicos y psicologicos.

La violencia que se normaliza: “corregir” no es crianza, es abuso

Cuando escuches “solo queremos proteger a las infancias”, revisa qué significa eso en la práctica: castigo, expulsión emocional, terapias forzadas, presión religiosa. La propia ENDISEG documenta que 13.9% de personas Trans+ reportó haber sido obligada por madre/padre/tutores a ir con médico, autoridad religiosa u otra persona para ‘corregir’. Eso no es “acompañamiento”: es coerción, discriminación y tortura.

Y sí: el Estado mexicano ya ha tenido que decir lo obvio. La SCJN ha señalado que permitir o justificar estas prácticas contra menores vulnera derechos y puede equipararse a tortura; además, se han fortalecido prohibiciones y sanciones contra las llamadas “terapias de conversión”. 

La trampa institucional te reconocen… pero “cuando cumplas 18”

Otra forma de violencia es la burocracia: hacer que una infancia trans viva años con documentos que no corresponden a su identidad, obligándola a “explicarse” en cada lista escolar, consulta, trámite o viaje. La SCJN ha sostenido que cerrar la vía administrativa y empujar a niñas, niños y adolescentes a procesos judiciales y peritajes más pesados es más lesivo, y que la identidad se construye desde edades tempranas no aparece mágicamente a los 18.

Y cuando congresos o autoridades locales se hacen los sordos, la Corte ha vuelto a intervenir: el criterio de que no se puede condicionar el reconocimiento de identidad a la mayoría de edad se ha reiterado en resoluciones recientes (por ejemplo, discusiones públicas derivadas del caso Campeche y exigencias de cumplimiento en entidades, o incluso el caso de Jalisco).

Lo mínimo que debería ser obvio (y aun así se pelea)
• Escuelas con protocolos reales: sanción al acoso, capacitación docente, y cero tolerancia a la humillación “disfrazada de disciplina”. (Porque 66% de bullying a estudiantes trans no es “caso aislado”: es sistema). 
• Reconocimiento administrativo accesible, sin peritajes humillantes ni requisitos absurdos, también para menores, priorizando su interés superior. 
• Salud con enfoque de derechos: acompañamiento psicosocial sin patologizar, y protección contra “correcciones” forzadas. 

Porque la pregunta no es si “te gusta” o “no te gusta” que existan: la pregunta es si vamos a permitir que el país siga produciendo violencia contra su niñez… o si vamos a exigir un México donde vivir con dignidad no sea un privilegio.

Fuentes INEGI/ENDISEG 2021 (presentación de resultados); UNESCO (violencia y acoso escolar contra estudiantes LGBTI); SCJN (Amparo en Revisión 510/2021 y criterios sobre identidad de género y niñez); cobertura sobre sanciones a “terapias de conversión” y criterios de la Corte

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Por Jazz Bustamante H.

Es una mujer transgenero,Activista social, ambientalista, política y periodista digital mexicana, actualmente laborando como voluntaria en diversas organizaciones de caridad en Canadá apoyando migrantes y personas LGBTIQ+.

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