LUZ vs SOMBRA? Bulos y fanatismo religioso en la política Ultraderecha
Esta imagen que comparto ha sido difundida en diversos post en redes sociales, es un político estadounidense de dudosa reputación y cargos criminales pero está representado como un arcángel derrotando a un supuesto “demonio comunista» no es solo propaganda visual. Es un ejemplo claro de cómo el poder político utiliza religión, símbolos sagrados y narrativas de “bien contra mal” para justificar conflictos,Genocidio, invasiones, sanciones económicas, guerras y agendas geopolíticas.
Cuando un «líder» o un «movimiento» se presenta como “enviado de Dios”, “defensor de la civilización” o “guerrero del bien”, el mensaje implícito es que quienes piensan diferente se convierten automáticamente en el «mal absoluto». Y cuando la política se vuelve una guerra moral entre ángeles y demonios, desaparece el espacio para el debate, la data, argumentos comprobables, la diplomacia o la coexistencia.
La historia está llena de ejemplos peligrosos de esta mezcla entre religión y poder:
• Las cruzadas medievales fueron justificadas como guerras sagradas.
• Durante la Guerra Fría, ambos bloques usaban propaganda que representaba al rival como una amenaza casi demoníaca.
• En las últimas décadas, discursos políticos en Estados Unidos y otros paises como el Salvador, Hungria,Argentina,Italia,han invocado constantemente a Dios, la misión divina del país y la lucha contra el “mal”.
El problema es que estas narrativas no son inocentes.
Según el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI), el gasto militar mundial superó los 2.4 billones de dólares en 2023, el nivel más alto de la historia y para 2025 seguían prevaleciendo estas cifras: Gran parte de ese poder militar se legitima ante la opinión pública mediante discursos moralizantes: defensa de la libertad, lucha contra el mal, guerra contra el terrorismo o contra ideologías “enemigas”.
Al mismo tiempo:
• Estados Unidos mantiene más de 700 bases militares en el mundo.
• Las sanciones económicas afectan a más de 30 países, impactando directamente a millones de civiles.
• Conflictos geopolíticos siguen siendo justificados como batallas entre “democracia y oscuridad”.
Pero cuando el poder se presenta como «divino o moralmente absoluto», el riesgo es enorme. Porque la política deja de ser un espacio de negociación y se convierte en una «guerra de fe» y eso los hace sumamente peligrosos por que transgreden la delgada linea de la etica con sus creencias «Morales»
Y las guerras de fe siempre terminan mal.
La libertad, la democracia y los derechos humanos no necesitan arcángeles con espadas ni demonios a quienes destruir. Necesitan instituciones, pensamiento crítico y sociedades capaces de cuestionar el poder.Convertir a líderes políticos en figuras mesiánicas o guerreros sagrados no fortalece la libertad:
la pone en riesgo.Porque cuando alguien afirma luchar en nombre de Dios, la pregunta que la historia siempre nos obliga a hacer es:
¿Quién decide quién es el demonio
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