El nombramiento de Roberto Velasco Álvarez como nuevo titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) abre un debate que va más allá del relevo burocrático. Su llegada ocurre en un momento especialmente delicado para México ,la relación con Estados Unidos atraviesa una etapa de alta tensión por seguridad, migración, comercio y la próxima revisión del T-MEC. La propia cobertura internacional ha subrayado que Velasco asume en un punto crítico para la política exterior mexicana.

En el plano simbólico, su designación también tiene una dimensión histórica. Distintos colectivos y voces de la diversidad sexual celebraron que Velasco sea identificado públicamente como un funcionario abiertamente LGBT+, e incluso El Universal documentó felicitaciones de organizaciones como It Gets Better México, que lo presentó como el primer canciller abiertamente gay del país. 

Pero reducir este nombramiento a una postal de inclusión sería demasiado cómodo. Porque, al mismo tiempo, el ascenso de Velasco también ha sido leído como la consolidación de una lógica política conocida en México: la de los cuadros cercanos al círculo presidencial y a los grandes padrinazgos del poder. Velasco es una figura de confianza de Claudia Sheinbaum y que su carrera dio un salto decisivo de la mano de Marcelo Ebrard, con quien trabajó desde etapas previas a su paso por la Cancillería.

Ahí está el corazón de la discusión. Para algunos sectores, su orientación sexual visible representa una grieta en los techos de cristal de la diplomacia mexicana. Para otros, el riesgo es que esa representación termine funcionando como coartada estética: diversidad arcoiris en la foto, pero continuidad en las redes del poder hegemónico. para otros con discursos más despolitizados lo catalogan como “pinkwashing” sobre todo, en su cercanía con el núcleo duro del oficialismo y en su trayectoria dentro del aparato diplomático construido desde el ebrardismo y consolidado con Sheinbaum.

Sería injusto, sin embargo, despachar a Velasco únicamente como “cuota” o “ahijado político”. Su hoja de vida muestra preparación real. La propia SRE consigna que es maestro en Políticas Públicas, y su currículum público lo ubica con experiencia en la Cancillería como director general para América del Norte, jefe de unidad y operador en temas bilaterales. En su currículum añaden que tiene 38 años, formación en Derecho y una maestría en la Universidad de Chicago, además de experiencia directa en negociaciones con Estados Unidos y Canadá.

Es decir: sí, hay un componente de cercanía política. Pero también hay credenciales técnicas. Y ambas cosas pueden son una combinación que nos deja más claro que su nominación al poder no es por ninguna cuota arcoiris, sino por expertise técnica y cercanias.

La pregunta de fondo no es si Roberto Velasco pertenece o no a la comunidad LGBT+, ni tampoco si tiene o no méritos académicos. La pregunta real es otra: ¿su llegada significará una política exterior más sólida, más autónoma y más comprometida con los derechos humanos, o sólo una nueva cara para administrar las mismas inercias del poder? Esa es la vara con la que tendrá que medirse su gestión. Ahora esperemos ver algún día llegar a personas trans y no binaries a cargos de alto perfil pero sin cuotas, sino por capacidades y curriculum, eso ahí donde al poner las ideas aterrizadas entenderemos la importancia de las acciones afirmativas, por que al oficialismo político aun le cuesta tomar verdaderamente en serio a las poblaciones trans y no binaries en altos perfiles de tecnicismo, eso no quiere decir que no existan por que los hay.

La diversidad frecuentemente se celebra en el discurso mientras se toleran la violencia, la exclusión y la desigualdad en la práctica, el símbolo por sí solo no alcanza. La representación importa, sí. Pero sin resultados, sin independencia política y sin una agenda consistente de derechos humanos, corre el riesgo de quedarse en eso: una representación útil para la narrativa oficial, pero insuficiente para transformar la realidad.

Fuentes
• AP News, cobertura del nombramiento y perfil de Roberto Velasco. 
• Reuters, contexto de la salida de Juan Ramón de la Fuente y el relevo en la SRE. 
• El País, perfil político y análisis del relevo en la Cancillería. 
• El Universal, reacciones de colectivos LGBT+ al nombramiento. 
• Currículum público de Roberto Velasco en archivos de la SRE

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Por Jazz Bustamante H.

Es una mujer transgenero,Activista social, ambientalista, política y periodista digital mexicana, actualmente laborando como voluntaria en diversas organizaciones de caridad en Canadá apoyando migrantes y personas LGBTIQ+.

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