Nueva política de visas en EE.UU. enciende alertas: activistas advierten riesgo para personas trans

Una nueva normativa impulsada por la administración de Donald Trump sobre el Programa de Visas de Diversidad ha generado preocupación entre organizaciones LGBTIQ+ y defensoras de derechos humanos. Activistas alertan que el cambio podría facilitar la identificación y persecución de personas trans dentro de los sistemas de control migratorio en Estados Unidos.

La administración de Donald Trump aprobó una nueva normativa que modifica el Programa de Visas de Diversidad de Estados Unidos, conocido popularmente como la “lotería de la green card”, y la medida ya encendió las alertas entre organizaciones de derechos humanos y colectivos LGBTIQ+.

De acuerdo con la información difundida, la regla final publicada el 11 de marzo exigiría que las personas solicitantes declaren su “sexo biológico al nacer”, incluso en los casos en que ese dato no coincide con sus documentos oficiales, su identidad legal o su trayectoria de vida.

Para activistas trans y defensoras de derechos humanos, esta disposición no representa un simple ajuste administrativo. Advierten que podría convertirse en un nuevo mecanismo de vigilancia, exclusión y persecución institucional.

Una medida que podría agravar la violencia contra personas trans migrantes

La principal preocupación es que esta política facilite que autoridades migratorias de Estados Unidos, incluido el ICE, identifiquen a personas trans dentro de los sistemas de control migratorio.

En un contexto donde las personas migrantes ya enfrentan criminalización, detenciones, discriminación y deportaciones, obligar a las personas trans a proporcionar información que contradice su identidad y documentación puede colocarlas en una situación de mayor vulnerabilidad frente al Estado.

No se trata únicamente de un formulario. Se trata de una política que puede exponer a personas trans a procesos institucionales más agresivos, revictimizantes y peligrosos.

La identidad no debería convertirse en un factor de riesgo

Organizaciones y activistas han advertido desde hace años que los registros obligatorios basados en categorías biológicas impuestas no son neutrales.

Por el contrario, este tipo de medidas suele operar como una herramienta de exclusión que fuerza a las personas trans a negar su identidad para acceder a derechos, trámites o procesos migratorios. Cuando una persona tiene que elegir entre mentir sobre quién es o ponerse en riesgo frente a las autoridades, lo que está fallando no es la persona: es el sistema.

La identidad de género no debería convertirse en una marca de sospecha ni en una razón para endurecer el control estatal sobre cuerpos históricamente violentados.

Una ofensiva política más amplia

Además de sus efectos administrativos, esta normativa se inserta en un clima político cada vez más hostil hacia las personas trans en Estados Unidos.

En los últimos años, distintos sectores conservadores han impulsado medidas, discursos y reformas que buscan restringir derechos, borrar identidades y legitimar socialmente la discriminación. En ese escenario, las personas trans migrantes enfrentan una doble violencia: por su identidad de género y por su situación migratoria.

Por ello, especialistas y defensoras de derechos humanos insisten en que esta regla no debe leerse como un cambio técnico aislado, sino como parte de una ofensiva más amplia que amenaza la dignidad, la seguridad y la libertad de las personas trans.

Derechos humanos en riesgo

Las políticas migratorias restrictivas nunca afectan a todas las personas por igual. Quienes ya viven en los márgenes personas trans, racializadas, pobres, solicitantes de asilo y migrantes— suelen ser quienes pagan primero las consecuencias.

Por eso, la respuesta de la sociedad civil será clave. Colectivos LGBTIQ+, organizaciones migrantes y redes de defensa de derechos humanos han comenzado a advertir sobre los riesgos de esta medida y sobre la necesidad de visibilizar sus impactos.

Cuando el Estado convierte la identidad en sospecha, defender los derechos humanos deja de ser una consigna abstracta: se vuelve una urgencia política y humana.

La nueva normativa sobre visas en Estados Unidos abre una discusión de fondo sobre el uso de los sistemas migratorios como herramientas de exclusión. Para las personas trans, especialmente aquellas en situación de movilidad, estas decisiones no son burocráticas: pueden significar más exposición, más violencia y menos acceso a la protección.

Visitas: 11

Foto del avatar

Por Jazz Bustamante H.

Es una mujer transgenero,Activista social, ambientalista, política y periodista digital mexicana, actualmente laborando como voluntaria en diversas organizaciones de caridad en Canadá apoyando migrantes y personas LGBTIQ+.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *